Europa atraviesa en agosto de 2026 una de las crisis hídricas más severas de su historia reciente debido a la falta continuada de lluvias.
El menor deshielo alpino y las olas de calor abrasadoras han reducido a mínimos históricos los caudales de las principales vías fluviales del continente.
En el oeste de Alemania, el río Rin registra aproximadamente un tercio del volumen de agua que transporta habitualmente.
El río Danubio presenta una situación similar en Rumanía, donde su caudal se ha visto drásticamente reducido por el impacto del calor extremo.