sociedad · 1 jul · 49 medios · 30 con postura calificada · 8 países · actualizado hace 73 días
El Vaticano decreta la excomunión de seis obispos lefebvrianos tras un nuevo cisma
La Santa Sede confirmó la excomunión de la cúpula de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tras la ordenación no autorizada de cuatro obispos en Suiza.
Qué pasóLa Santa Sede sancionó formalmente a Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay por ordenar a cuatro prelados en Écône sin autorización papal.MDZ Online +2
Por qué importaLa ruptura reproduce la histórica crisis de 1988 protagonizada por Marcel Lefebvre y amenaza con acarrear castigos canónicos contra los fieles asistentes.La Vanguardia +2
Los númerosLa medida canónica de excomunión castiga en total a seis religiosos ultratradicionalistas tras consumarse la ceremonia no autorizada frente a las advertencias de Roma.La Vanguardia +3
Qué sigueEl cardenal Pietro Parolin propuso reabrir canales de diálogo para superar esta grave fractura eclesiástica tras el llamamiento previo del papa León XIV.20minutos +2
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La Fraternidad Sacerdotal San Pío X consagró este miércoles a cuatro nuevos obispos sin contar con el permiso de la Santa Sede. El Vaticano respondió este jueves decretando la excomunión de seis obispos vinculados a la congregación ultratradicionalista por el delito de cisma. Durante la ceremonia celebrada en Écône, Suiza, fueron ordenados Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. La medida de excomunión latae sententiae afecta también a los dos obispos consagrantes, el español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay. Horas antes del evento, el papa León XIV había realizado un llamamiento final a la congregación para evitar la fractura definitiva. A pesar de la advertencia papal, la comunidad fundada por Marcel Lefebvre procedió con las ordenaciones en una misa celebrada al aire libre. Desde Roma se advirtió que el castigo podría extenderse a todos los fieles que sigan participando en las misas de esta fraternidad. Por su parte, la congregación lamentó no haber podido explicar al pontífice los motivos que impulsaron esta decisión cismática. Este conflicto reabre una crisis histórica, dado que los miembros de este grupo ya habían sido expulsados de la Iglesia en 1988 por hechos similares. Posteriormente al anuncio de las sanciones, el cardenal Parolin abogó por intentar reanudar el diálogo para resolver la grave situación institucional.
